Caracas, Venezuela; 24/05/2009-Hugo Chávez y su emisión dominical “Aló Presidente” llegan hoy a su décimo aniversario mientras visita a su aliado, el presidente ecuatoriano Rafael Correa, y se molesta porque la ONU y la OEA le critican su poder mediático con el que genera intimidación y restringe la libertad de expresión en Venezuela, según sus críticos.
Los relatores para la libertad de expresión de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, Frank La Rue, y de la Organización de Estados Americanos, OEA, Catalina Botero, expresaron su preocupación por “las recientes declaraciones de altas autoridades del Gobierno de Venezuela en contra del canal Globovisión y otros medios privados en ese país”.
En su comunicado conjunto, afirmaron que esas declaraciones “generan un ambiente de intimidación en el cual se ve seriamente limitado el derecho a la libertad de expresión”. También exhortan a los funcionarios públicos a promover la tolerancia y la diversidad de ideas y opiniones. El embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, consideró que el comunicado conjunto de la ONU y la OEA fue “obra de burócratas internacionales al servicio de la gran prensa”.
Dijo que esos organismos consideran que “solo los estados violan la libertad de expresión o los derechos humanos, cuando es todo lo contrario. Por eso no quieren reconocerlo, a pesar de que lo hemos advertido en numerosas ocasiones”.
Añadió que el gobierno venezolano ha tenido con los medios privados un “alto grado de tolerancia”. Sin embargo las autoridades en Caracas como el presidente Chávez y el responsable del PSUV, Aristóbulo Izturiz, consideran que hay que cerrar ese canal porque presuntamente “envenenan la mente del colectivo” y “abusan de la libertad de expresión y caen en el terrorismo mediático”.
Los representantes del canal sostienen que se limitan a informar de manera crítica la gestión del gobierno, aunque emite programas de opinión e investigación periodística que podrían no gustarle a las autoridades.
Chávez ha pedido levantarle un expediente a Globovisión, y acabar con sus emisiones, lo que supone el cierre del canal. Hace dos años hizo lo mismo con Radio Caracas Televisión, el canal más antiguo de Venezuela después de 53 años de transmisión.
Incluso ha prometido “una sorpresita” contra Globovisión, que es uno de los pocos medios le que quedan a los opositores. Pero Chávez exhibe el mayor poder mediático en Venezuela con el dominio de cuatro televisiones públicas y más de 400 estaciones de radio por lo que no se justifica el silenciamiento de los privados.
El alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, criticó que Chávez haya aumentado a dos cadenas presidenciales diarias mientras pretende cerrar los medios privados.
Las cadenas de radio y televisión del mandatario son obligatorias para los medios, y la ley dice que no deben pasar de 5 minutos diarias. Sin embargo, Chávez emite más de dos cadenas que pueden durar más de cinco horas diarias. En sus 10 años de gobierno la suma de cadenas pasa de las 5.000 horas según cálculos de especialistas.
Chávez ha querido intervenir los medios privados con el argumento del “latifundio mediático”. Pero el alcalde Ledezma acusa a Chávez de ser “el latifundista mediático” porque “cada vez que ordena una cadena se invaden las emisoras de radio y televisión y se priva de información a la gente. Y eso son dos veces diarias”.
Ledezma señaló que la exposición mediática del mandatario es “una manera de interferir la libertad de expresión de los venezolanos».
Los relatores para la libertad de expresión de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, Frank La Rue, y de la Organización de Estados Americanos, OEA, Catalina Botero, expresaron su preocupación por “las recientes declaraciones de altas autoridades del Gobierno de Venezuela en contra del canal Globovisión y otros medios privados en ese país”.
En su comunicado conjunto, afirmaron que esas declaraciones “generan un ambiente de intimidación en el cual se ve seriamente limitado el derecho a la libertad de expresión”. También exhortan a los funcionarios públicos a promover la tolerancia y la diversidad de ideas y opiniones. El embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, consideró que el comunicado conjunto de la ONU y la OEA fue “obra de burócratas internacionales al servicio de la gran prensa”.
Dijo que esos organismos consideran que “solo los estados violan la libertad de expresión o los derechos humanos, cuando es todo lo contrario. Por eso no quieren reconocerlo, a pesar de que lo hemos advertido en numerosas ocasiones”.
Añadió que el gobierno venezolano ha tenido con los medios privados un “alto grado de tolerancia”. Sin embargo las autoridades en Caracas como el presidente Chávez y el responsable del PSUV, Aristóbulo Izturiz, consideran que hay que cerrar ese canal porque presuntamente “envenenan la mente del colectivo” y “abusan de la libertad de expresión y caen en el terrorismo mediático”.
Los representantes del canal sostienen que se limitan a informar de manera crítica la gestión del gobierno, aunque emite programas de opinión e investigación periodística que podrían no gustarle a las autoridades.
Chávez ha pedido levantarle un expediente a Globovisión, y acabar con sus emisiones, lo que supone el cierre del canal. Hace dos años hizo lo mismo con Radio Caracas Televisión, el canal más antiguo de Venezuela después de 53 años de transmisión.
Incluso ha prometido “una sorpresita” contra Globovisión, que es uno de los pocos medios le que quedan a los opositores. Pero Chávez exhibe el mayor poder mediático en Venezuela con el dominio de cuatro televisiones públicas y más de 400 estaciones de radio por lo que no se justifica el silenciamiento de los privados.
El alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, criticó que Chávez haya aumentado a dos cadenas presidenciales diarias mientras pretende cerrar los medios privados.
Las cadenas de radio y televisión del mandatario son obligatorias para los medios, y la ley dice que no deben pasar de 5 minutos diarias. Sin embargo, Chávez emite más de dos cadenas que pueden durar más de cinco horas diarias. En sus 10 años de gobierno la suma de cadenas pasa de las 5.000 horas según cálculos de especialistas.
Chávez ha querido intervenir los medios privados con el argumento del “latifundio mediático”. Pero el alcalde Ledezma acusa a Chávez de ser “el latifundista mediático” porque “cada vez que ordena una cadena se invaden las emisoras de radio y televisión y se priva de información a la gente. Y eso son dos veces diarias”.
Ledezma señaló que la exposición mediática del mandatario es “una manera de interferir la libertad de expresión de los venezolanos».
(ABC.ES)


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