domingo, 5 de febrero de 2012

HISTORIA DE LA RADIO PIRATA EN INGLATERRA

Santo Domingo, Rep. Dominicana; 05/02/2012.-

No necesito mencionar lo que la década del '60 fue para la música, ni a las fantásticas bandas, músicos y Dj's que proliferaron en esa época.
La originalidad y el talento brotaron de los instrumentos ingleses en cantidades abrumantes. Y sin embargo la BBC (British Broadcasting Corporation), la única transmisora británica en ese entonces, sólo dedicaba dos horas semanales a la “música juvenil” y a través de un mero programa dominical que sólo pasaba los éxitos del momento.
Por un lado, la BBC, que aún no era independiente del gobierno, estaba obligada a filtrar el contenido para que fuese respetable, educativo, cultural e imparcial, signifique esto lo que signifique. Esto hizo que, desde su creación en el '27, su programación fuera sencillamente aburrida. Lo cual era bastante malo considerando que el gobierno le había cedido el control total de la radio.
Inevitablemente, la audiencia terminó sintonizando Radio Luxembourg, una radio comercial creada en el '33 y que tenía como uno de sus principales objetivos romper con el monopolio de la BBC transmitiendo desde fuera del territorio inglés, en el pequeño ducado europeo que le dio nombre.
Su programación era mucho más divertida y entretenida y, pese a los distintos obstáculos del gobierno inglés, el cual la consideraba “pirata”, en menos de seis años ya se había hecho con casi la mitad de la audiencia británica. Y si bien Radio Luxembourg paró temporalmente su transmisión en el '39, cuando tuvo que cerrar para que el ducado pudiese mantenerse neutral en la guerra, volvió en los '50 y no sólo recuperó su audiencia sino que fue en esa década cuando vivió su mejor momento.
Era claro lo que el publico quería, pero el gobierno no sólo no escuchaba, sino que en el '49 sacó una ley que exigía que para transmitir en suelo inglés se necesitaba aprobación de la BBC (o del gobierno): el monopolio se mantendría.

Pero la BBC no sólo era aburrida, sino que también existían acuerdos con la Musicians Union (MU), un organismo británico cuyo fin es proteger el trabajo y derechos de sus miembros.
Estos acuerdos restringían cuál y cuánta música la BBC podía transmitir. No podía ser mucha, pues si el público podía acceder a música gratis durante las 24 horas del día evidentemente no iba a querer comprar discos (como se ve, la idea de que el ser humano prefiere soportar cualquier incomodidad con tal de no gastar un centavo no es para nada reciente)
Así, la MU, buscando proteger a la música y a los músicos, restringió aún más su difusión.

Y así llegamos a los '60, cuando entra en la historia Ronan O’Rahilly, un irlandés bien posicionado y que no encontraba discográfica alguna que quisiera a las bandas que el representaba.
Así que armó la suya propia. El problema ahora era que la BBC sólo emitía los éxitos del momento y que Radio Luxembourg tenía todo su espacio vendido: no había lugar en el aire para los nuevos músicos de O'Rahilly.
Sólo podía hacer una cosa: crear también su propia radio. Y para esquivar aquella ley que exigía el permiso de la BBC para transmitir en suelo británico se inspiró en Radio Verónica, una popular radio holandesa la cual aprovechó el vacío legal existente para transmitir desde alta mar.

Con esta idea en mente, O' Rahilly consigió un barco llamado Fredericia y lo llevó al puerto de su padre en Greenore, Irlanda, para que lo convirtiesen en Radio. Junto a él estaba en preparación el barco de Alan Crawford, un australiano que desde hacía tiempo estaba desarrollando un plan bastante similar al de O' Rahilly.
Surgió la rivalidad entre ambos, pero el Fredericia estuvo listo primero y en la Semana Santa del '64, cerca de la costa de Suffolk, los locutores Chris Moore y Simon D emitieron su famoso “Hola, esto es Radio Caroline en la frecuencia 199, tu emisora de sólo música…”, y a continuación sonó "Round Midnight" de Jimmy McGriffi, una canción de jazz compuesta por Thelonious Monk. Había nacido la primera radio que transmitía música prácticamente todo el día, y el éxito fue inmediato: en los primeros diez días de transmisión ya les había llegado 20,000 cartas de apoyo.
A Crawford esto no le gusto mucho, así que dio nacimiento a Radio Atlanta situándose junto al Frederica y bloqueándole la señal. Ambas embarcaciones compitieron así entre ellas, interfiriéndose una a otra durante un mes hasta que finalmente llegaron a un acuerdo: el Fredericia se establecería hacia el norte de Irlanda y llegaría a los hogares del noroeste de Inglaterra, Escocia e Irlanda, en lo que se llamaría Radio Caroline North; Crawford, al frente del Mi Amigo, se situaría frente a las costas de Essex y cubriría el resto de las Islas Británicas bajo el nombre de Radio Caroline South.
Rápidamente la radio se volvió terriblemente popular, y como se avecinaban épocas de elecciones, el gobierno británico se mostró reacio a tomar medidas frente a los “piratas”. El ejemplo de O'Rahilly y Crawford y la inacción gubernamental sólo podía derivar en una cosa: más radios en alta mar.
En muy poco tiempo la audiencia pasó de tener sólo el monopolio de la BBC a poder elegir entre Radio Caroline, Radio London, Radio City, Radio 390, Swinging Radio England, Britain Radio, Radio 270 y Radio Scotland, entre otras.
La alta difusión musical que estas radios produjeron derivó en un aumento constante de la ventas de discos y en la aparición de decenas de grandes nuevos músicos, talentos que de otro modo quizás nunca hubiésemos escuchado.
La industria de la música estaba feliz por las ventas, pero se mostró descontenta con ambas partes: por un lado los piratas no respetaban sus derechos, y por el otro el gobierno no sólo no los combatía sino que no les dejaba otra alternativa. Las radios piratas le había mostrado que no solo era posible una una nueva forma de hacer negocios en la radio sino que era necesaria, pero el gobierno y la BBC seguía sin escuchar.

La principal rival de Radio Caroline era Radio City. Esta emitía desde una fortaleza de la Segunda Guerra Mundial situada en el Thames Estuary.
Uno de los directores de Radio Caroline, el mayor Oliver Smedley, accedió a comprar un nuevo transmisor para el fuerte mientras que Reginald Calvert, el propietario de Radio City y manager de The Fortunes, continuaría sus operaciones en nombre de Radio Caroline.
Sin embargo, Smedley retiró el acuerdo cuando supo que el gobierno británico se proponía perseguir a quienes ocuparan fuertes militares, los cuales eran propiedad de la Corona. Furioso por la ruptura del pacto, Calvert fue a pedirle explicaciones a Smedley.
El encuentro desembocó en una violenta confrontación en donde Smedly dio muerte a Clavert de un disparo. Si bien bien Smedley fue absuelto de los cargos por considerarse que actuó en defensa propia, este hecho fue la excusa perfecta para que el gobierno británico iniciara una persecución sin tregua de las radios piratas. En el '67 se estableció una ley marítima que preveía el bloqueo de todas aquellas embarcaciones que albergaran una emisora.
La falta de alimentos, personal e ingresos hizo que una a una las emisoras piratas fueran cayendo, todas salvo Radio Caroline, que se mudó a Holanda, en donde las emisoras de alta mar aún no habían sido prohibidas, y transmitió durante siete meses. Sin embargo, la renovación de la publicidad extranjera no llegó y los barcos fueron incautados por falta de pago.
El gobierno británico, preocupado por su popularidad, buscó reemplazar a las radios piratas y en el '67 la BBC creó a Radio 1, Radio 2, Radio 3 y Radio 4, para las cuales contrataron a muchos de los antiguos Dj's piratas: las cosas estaban cambiando. Si bien estas son hoy en día exitosas, en especial Radio 2 que es la radio con mayor audiencia en Reino Unido, en su momento los acuerdos con la MU derivaron en un repertorio bastante malo, lo que les valió la desaprobación del público.

Esta situación hizo que cuando O'Rahilly reviviera a Radio Caroline en el '72 se encontrara con un enorme público fiel que lo mantendría en el aire hasta el '80, cuando Mi Amigo se hundió tras una tormenta.
Sin embargo esto no desalentaría a O'Rahilly, quien en 1983 se lanzó al mar nuevamente y continuó en él hasta el '91, cuando su barco fue abordado por orden del fiscal inglés James Murphy, quien alegó que la frecuencia utilizada por Radio Caroline interfería en las comunicaciones marítimas. La legalidad del asalto esta aún en disputa. Radio Caroline alega que el abordaje del barco en aguas internacionales está prohibido y que la consecuente destrucción de los equipos fue un acto de verdadera piratería. Las autoridades holandesas, por el contrario, alegan que la bandera panameña del barco estaba caduca desde el '87, por lo que no estaba bajo protección legal de país alguno durante el abordaje y que sus transmisiones fueron un incumplimiento de las regulaciones internacionales de la radio, las cuales habían prohibido, desde el '82, toda transmisión comercial fuera de las aguas territoriales de un país.
Desde entonces Radio Caroline transmite con licencia y desde tierra firme a través de Internet.


Merengala /

(Cristal Polarizador)

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